Comprar un bien inmobiliario en proindiviso (a medias) es casi siempre muy mal negocio, sobre todo cuando los partícipes en el mismo no son gente razonable. Y nadie menos razonable que dos cónyuges que se han separado, en cuyo caso, al potaje de los problemas usuales de los proindivisos hay que añadirle una pizca del odio que […]